El polvo reduce el paso del aire y obliga a los ventiladores a trabajar más. Si el equipo se calienta, hace ruido o pierde velocidad, conviene revisar rejillas, ventiladores y pasta térmica. Una limpieza correcta exige abrir el equipo con cuidado y comprobar después sus temperaturas.
No recomendamos soplar sin desmontar: el polvo puede desplazarse hacia zonas más delicadas. Antes de intervenir también hay que descartar problemas de software o un disco en mal estado.