Si el ordenador tarda varios minutos en arrancar o se queda bloqueado al abrir tus programas, formatearlo no siempre resuelve la causa. Anota cuándo va lento: al encender, con varias aplicaciones abiertas o después de llevar un rato trabajando.
1. Demasiados programas al encender
Si el escritorio aparece pero tarda en responder, revisa qué aplicaciones se cargan al inicio. Puedes desactivar el inicio automático de programas que conoces y no necesitas al encender; no desactives servicios o controladores al azar.
2. Poco espacio disponible
Comprueba el espacio libre de la unidad del sistema. Revisa descargas y aplicaciones que ya no utilizas, y guarda una copia antes de borrar archivos importantes. No elimines carpetas de Windows para ganar espacio.
3. Memoria insuficiente para lo que utilizas
Si el bloqueo aparece al abrir varias aplicaciones, observa el uso de memoria en el Administrador de tareas. Una ampliación puede ayudar cuando falta RAM, pero primero hay que comprobar si el equipo permite ampliarla y qué memoria admite.
4. Problemas en el almacenamiento
Los bloqueos al abrir archivos también pueden estar relacionados con el disco. El uso elevado del disco no demuestra por sí solo que esté averiado: hay que revisar su estado y qué proceso está trabajando. Si hay errores de lectura o archivos inaccesibles, prioriza los datos antes de hacer cambios.
5. Temperatura elevada
Si empieza funcionando bien y pierde rendimiento al calentarse, conviene revisar refrigeración y temperaturas. La limpieza puede ser necesaria, pero no sustituye las pruebas del resto del equipo.
¿Merece la pena reparar o ampliar el ordenador?
Depende de la causa, del estado del equipo y de los programas que necesitas. Cuéntanos qué tareas se atascan y el modelo del ordenador. Revisamos el problema antes de recomendar un formateo o una compra.
Referencia: comprobaciones de rendimiento de Microsoft.