Un disco deteriorado, poco espacio libre, demasiados programas al inicio, temperatura elevada o memoria insuficiente pueden producir síntomas parecidos. El diagnóstico evita borrar datos o cambiar piezas sin necesidad.
Conviene hacer una copia de seguridad antes de cualquier reparación importante y comprobar la salud del almacenamiento, el uso de memoria y las temperaturas.